
El delincuente que había sido condenado a tres años de prisión en suspenso y estaba prófugo luego que la Cámara de Apelaciones hiciera lugar al pedido de prisión preventiva del fiscal José María Campagnoli, fue detenido en una isla del Delta del Tigre.
Según confirmaron fuentes policiales, la detención de Leandro Bazán ocurrió en la casa de uno de sus mejores amigos. El hombre se hizo conocido en los medios por haber robado 10 celulares en un día y ser liberado, informó la agencia NA.
Por el robo de los celulares, el delincuente había sido condenado en marzo a tres años de prisión en suspenso a cambio de hacer tareas comunitarias y le habían prohibido manejar motos por dos años.
El fiscal Campagnoli había pedido la prisión preventiva, pero el juez se la había denegado.
Esa decisión fue apelada y desde a principios de abril la sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones hizo lugar al planteo y ordenó que el motochorro sea encarcelado.
Desde ese momento, la Dirección de Operaciones Anticrimen de la Policía de la Ciudad, comenzó a buscarlo por orden de la Fiscalía del Distrito de Saavedra y Núñez.
La prisión preventiva de Bazán había sido solicitada por el fiscal de Saavedra y Núñez, José María Campagnoli, pero no fue aplicada por el juez de instrucción Pablo Ormaechea cuando éste lo procesó por "robo simple reiterado en doce oportunidades". Entonces, Campagnoli apeló la medida y el 5 de abril último, la sala IV de la Cámara del Crimen, integrada por los jueces Carlos Alberto González e Ignacio Rodríguez Varela, le envió el expediente al magistrado para que libre la orden de detención.
Desde entonces, los detectives de la Policía de la Ciudad comenzaron a realizar distintas tareas de inteligencia para dar con Bazán, hallado finalmente en una isla del Delta.
Nueve de los robos atribuidos al ahora detenido ocurrieron en el transcurso de un solo día, en septiembre de 2018, y en aquel momento el motochorro fue detenido y tenía en su poder diez celulares, aunque luego fue liberado.
En tanto, en marzo de este año, Bazán fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 18 a tres años de prisión en suspenso, a cambio de hacer tareas comunitarias y la prohibición de manejar motos por dos años, por dos hechos similares ocurridos también en 2018, como puntualizó la Cámara en su fallo y como lo había hecho el fiscal Campagnoli en su recurso.
En la resolución, los magistrados consideraron que correspondía la detención y prisión preventiva de Bazán porque no es posible disipar los riesgos procesales con medidas de menos intensidad y destacaron que, de dictarse una nueva sentencia, ya no podrá ser de cumplimiento condicional.
Tuvieron en cuenta, además, "el significativo número de delitos contra la propiedad perpetrados en escaso tiempo" y afirmaron que "se adunan las particularidades de su comisión, pues arremetía contra sus víctimas arrebatándoles sus pertenencias, siendo que tal violencia se ha visto incrementada en todos los casos por el uso de una motocicleta de gran cilindrada, a bordo de la cual se acercaba por detrás, tomándolas por sorpresa mientras ellas caminaban por la vereda".
También destacaron que en uno de los casos abordó a un niño y que todos los episodios fueron en horario nocturno. Y, señalaron "la grave y reiterada infracción" que implica circular por la vereda y que "en más de una ocasión la fuga fue realizada en contramano", lo que refleja "una conducta desaprensiva no sólo en perjuicio de sus ocasionales damnificados sino de otros transeúntes".



