
Las primeras horas de cuarentena total se sintieron fuerte en el país. Más allá de algunas excepciones, los argentinos acataron la decisión del presidente Alberto Fernández para tratar de evitar que el coronavirus se propague sin control por el país.
En Nordelta, el barrio privado más reconocido del país, también se acató la medida. Aunque la orden que bajó de la intendencia del lugar a los vecinos, vino acompañada de una extraña excepción.
Por la tarde, quienes viven en el barrio recibieron por correo electrónico la “nueva modalidad de trabajo”. Para empezar, avisaron que sólo responderán consultas a través del mail y el teléfono: “la intendencia y sus auxiliares no atenderán en forma presencial”.
Además, indicaron que los quinchos, gimnasios y clubs house permanecerán cerrados. También los servicios gastronómicos concesionados, que están autorizados sólo a realizar delivery. La misma medida corre para las plazas infantiles, estaciones deportivas, piletas, polideportivos y canchas de fútbol.
Sin embargo, hay una excepción que llamó la atención de muchos vecinos: las canchas de tenis permanecerán abiertas en algunos barrios.
Muchos protestaron porque, tal como anunció el presidente el jueves por la noche, el aislamiento es obligatorio, no hay razón para imponer excepciones como la de jugar tenis en un momento tan delicado.




