
La histórica metalúrgica José Cascasi y Cía S.A. anunció su cierre definitivo en Rincón de Milberg, partido de Tigre, tras más de cinco décadas de actividad. La empresa, que había inaugurado a fines de 2024 una moderna cabina de pintura como parte de un proceso de modernización, deja en la calle a sus últimos 10 trabajadores y desata un fuerte conflicto con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) por el pago de las indemnizaciones.
La firma, de origen italiano y radicada en la zona desde 1970, supo ser proveedora de grandes compañías como YPF, Grupo Techint (a través de Siderar y Tenaris), Ford, Volkswagen y Pan American Energy. Su planta de 2.500 metros cuadrados estaba dedicada a construcciones y reparaciones metalúrgicas y navales, montajes industriales, corte CNC, granallado y pintura.
El cierre se produce en un contexto de fuerte retracción del sector metalúrgico, que ya había reducido el plantel de casi 50 operarios a apenas 10. Sin embargo, la decisión generó indignación en el gremio debido a la forma en que la empresa pretende desvincular a su personal: ofrece indemnizaciones al 50% y en cuotas, además de registrar atrasos salariales.
Desde la UOM denunciaron que esta práctica viola la Ley de Contrato de Trabajo y los convenios colectivos vigentes, que establecen el pago íntegro y en un solo acto ante despidos sin causa. El gremio exige la regularización inmediata de las indemnizaciones completas y el pago de todos los haberes adeudados.
Un cierre que expone la crisis industrial
El caso de Cascasi refleja una problemática más amplia. La caída de la producción, la apertura de importaciones y la falta de políticas de protección industrial configuran un escenario crítico para la metalurgia desde 2024. No obstante, la reciente inversión en tecnología —con la inauguración de una cabina de pintura a fines del año pasado, en un acto encabezado por el intendente Julio Zamora— pone en duda los argumentos de inviabilidad económica.
Para el sindicato, se trata de una decisión empresaria que busca desligarse de sus responsabilidades sociales sin garantizar los derechos básicos de los trabajadores. En ese sentido, la organización gremial también reclama la intervención del Estado para explorar alternativas que permitan sostener las fuentes laborales, como la reconversión productiva o la venta de la planta.
Reclamo sindical y alerta en el sector
La UOM Seccional Tigre y la regional Buenos Aires ya tomaron intervención directa en el conflicto y advirtieron que no aceptarán acuerdos por fuera de la ley. El cierre, sostienen, no solo afecta a las familias de los trabajadores despedidos, sino que constituye una señal de alarma sobre el proceso de desindustrialización en el norte del conurbano bonaerense.
En ese marco, el gremio repudia la “maniobra patronal” y exige tanto al empresariado como al Estado que asuman su responsabilidad frente a la pérdida de empleo en un sector estratégico como el metalúrgico.



