
Una marcha multitud se presentó frente al Congreso para reclamar justicia a un mes del asesinato de Fernando Báez Sosa, ocurrido en Villa Gesell. Entre los presentes se destacaron la novia, Julieta Rossi, los amigos y los papás de la víctima: Silvino y Graciela. La mamá le habló a la la plaza colmada.
"Mi vida no es fácil y con su ayuda se va a hacer justicia", dijo la mujer, visiblemente angustiada y agregó: "Lo que le hicieron nos arruinó la vida".
"Le arruinaron la vida a esta chica", siguió en referencia a Julieta y le dijo a la multitud: "Al verlos a todos ustedes siento energía para seguir luchando, quiero justicia".
"No saben lo que lo extraño. Quiero que paguen", declaró Graciela luego de contar cómo era la rutina con Fernando. "Levanto mis manos con orgullo porque mi hijo era un chico decente, bueno y amable", siguió y volvió a hablarles a los presentes: "Mi pequeño ángel, bendice a toda esta gente que te ama. Gracias a todos".
Graciela, la mamá de Fernando Báez Sosa, agradeció la presencia de las miles de personas que se acercaron a la Plaza del Congreso para decir basta a la violencia y pidió entre lágrimas que los culpables “paguen por lo que le hicieron”.
“Mi casa está vacía. Cuando me levanto y veo su cama y está vacía, tendida, esperándolo, pero sé que nunca volverá”, dijo la mujer, mientras la sostenía su marido Silvino.
Ante una multitud que clamaba “justicia, justicia”, la mujer recordó que su hijo era una chico “bueno y decente” que amaba a su novia y tenía el proyecto de recibirse de abogado junto con ella.
“Lo que le hicieron nos arruinó la vida a todos los que lo queremos”, dijo Graciela. La gente, conmovida por las lágrimas de la madre, contestó con un grito unánime: “Asesinos, asesinos, asesinos”.
Sin embargo, la mamá de Fernando aseguró que sentirse tan apoyada “le da energía para seguir luchando”. Adelantó que nunca bajará los brazos hasta ver a los culpables presos, sólo así podrá “descansar” su corazón.
La mujer, visiblemente afectada por la tragedia que sacudió su vida, apenas pudo mantenerse en pie mientras daba su discurso. Luego fue el turno de un religioso de la comunidad Marianista, el colegio al que asistió Fernando.
“No bajemos los brazos con el pedido de justicia. Como dicen los chicos, que esto no se corte. Queremos justicia y justicia rápida”, dijo.



