
El filicidio de Victoria Martínez Gómez, ocurrido en Flores en 2018, fue uno de los crímenes que generó mayor conmoción en los últimos tiempos. Su mamá, Angélica Gómez, asesinó a la niña de 9 años entre dos autos y en plena vía pública.
A menos de dos años del filicidio, la Justicia la sobreseyó y la declaró inimputable, ya que una junta médica determinó que al momento del crimen, la mujer no comprendía la criminalidad de sus actos.
El hecho se produjo el 10 de octubre de 2018 entre las calles Terrada y Bacacay. Allí fue encontrado el cuerpo de la nena y la acusada, quedó grabada por una cámara de seguridad. En la grabación se la observa llegar con la nena y luego retirarse en soledad. Angélica la asesinó entre dos autos estacionados, a ocho cuadras de su casa.
Después de su sobreseimiento, la mujer fue derivada al hospital neuropsiquiátrico Braulio Moyano. Su traslado fue determinado como parte del Programa Interministerial de Salud Mental Argentina (Prisma) que funciona en la cárcel de Ezeiza.
La medida fue dictada por el juez en lo Criminal y Correccional 20 Hugo Decaria, en una resolución en la que ordenó además que la fiscal Silvana Russi investigue la posible responsabilidad penal que pudo haber tenido el marido de Gómez, Alfredo Martínez. Los médicos del Hospital Alvear también fueron imputados por no haber internado a la mujer una semana antes del crimen, lo que podría haber evitado el filicidio.
La mujer tenía antecedentes psiquiátricos y una semana antes del crimen los médicos que la atendían en el Hospital Alvear le recomendaron su internación y le diagnosticaron un cuadro de “depresión”. Su marido se negó y entonces le dieron un tratamiento ambulatorio.
El juez de la causa, indicó que “si la paciente presentaba indicadores de riesgo cierto e inminente se debió haber ordenado su internación involuntaria independientemente de la voluntad del esposo”.
Después de meses de estudios psiquiátricos y a partir de las conclusiones a las que arribaron seis expertos del Cuerpo Médico Forense, el juez de la causa la sobreseyó. La junta médica determinó que “se considera como verosímil” que al momento del hecho “no tuvo capacidad de comprender ni dirigir sus acciones”.
Además, advirtieron que “tiene un potencial suicida muy alto y carece de una adecuada continencia familiar”, por lo que recomendaron “continuar con tratamiento psiquiátrico y psicológico” y con una “internación a puertas cerradas”.