Cristian Montes de Oca, de 51 años, fue arrestado y procesado por los delitos de "trata de personas con fines de explotación sexual agravado, promoción de la prostitución y abuso sexual", entre otros.
“No puedo creer (que lo detuvieran). Lo veo y todavía me revuelve… Voy a cumplir 41 años. Tenía 14 cuando vi un anuncio en un diario”, sostuvo entre sollozos este jueves Mercedes. Se trata de una de las víctimas de quien se hacía pasar por manager artístico, presentándose como “El Rey del Voxer”, abusaba de menores y mayores, y subía los ataques a dos canales de YouTube. Fue arrestado tras una investigación de meses.
La mujer recordó que, cuando conoció a quien luego sería su agresor, Cristian Montes de Oca, en la actualidad de 51 años, estaban en el aire tiras televisivas como “Cebollitas” y “Amigovios”. Y agregó: “Yo quería estar. Lo contactamos con mis padres y tuvimos que ir a Quilmes”.
Mercedes, quien dio su nombre real porque figura en la causa, dijo estar sorprendida del lugar donde fue capturado en esa ciudad bonaerense, debido a que se trata de la misma oficina donde ella concurrió en 1994, situada en la calle Aristóbulo del Valle al 200. “Veo el lugar (en los medios) y tiemblo”, enfatizó.
“Yo era grandota de cuerpo. Me pidió que entrara sola, que mi mamá esperara en un hall. Nos pidió plata para la foto, que él tomaba en un lugar con lienzo blanco. Nos dijo que tenía una producción para hacer que se llamaba ‘Manzanitas’, que iba a competir contra ‘Cebollitas’”, relató la mujer en diálogo con El Trece.
Mercedes explicó que en el primer encuentro Montes de Oca fue cordial y que, en una segunda ocasión en que visitó ese inmueble, empezó a notar que sus exigencias no eran las de un representante artístico de actrices de tiras para adolescentes.
“En la segunda oportunidad, me pidió que llevara pollera y un top. También una malla. Me sacó una foto. Y me dijo que me pusiera la malla. Yo tenía una bikini de nena. Me dijo que la usara como tanga. El me sacaba las fotos”, especificó.
Mercedes, luego, contó que en el tercer encuentro en esa oficina de Quilmes padeció el ataque. “Me dijo que me sacara la remera y se me abalanzó. Me empezó a tocar. Me paralicé. Nunca más volví. Y nunca lo pude contar a mis padres”, expresó.
Por último, precisó que, "en el 2000", vio por los medios de comunicación cómo lo detuvieron a Montes de Oca por "estafa". "Pero lo soltaron", protestó.