
Las contradicciones en la versión que dio Pablo Achard despertaron la sospecha de la fiscal y la familia. El presunto asesino fue al velatorio.
Las hojas de eucalipto que encontraron los peritos entre el pantalón y el calzoncillo de Marcelo Longhi, el exrugbier asesinado el 13 de enero pasado, fueron la clave que comenzó a guiar a los investigadores hacia el presunto homicidia: su amigo y socio Pablo Achard. Su versión y la autopsia terminaron de echar por tierra su coartada: el robo.
El hallazgo de las hojas fue importante porque planteó la primera certeza a la fiscal de Luján Mariana Suárez: el exrugbier no fue desnucado en el lugar en el que lo encontraron. La escena del crimen era otra: el campo que los socios compartían, en la localidad de Tomas Jofre, está repleto de árboles de eucalipto. Ese fue el primer indicio. Pero hubo más.
Según reveló Alejandro Broitman, el abogado de la viuda, la autopsia dio la segunda pista sobre el socio: los médicos determinaron que la muerte se produjo entre las 11 y las 13 horas. Achard había dicho a la policía que Longhi había dejado “Cabaña Los Amigos” -el nombre de la propiedad que tenían en sociedad- cerca de las 13.45. Incluso, habría dado otros horarios.
Dijo, además, que el presidente del club VILO de Vicente López iba a ver unos terneros en la zona de Navarro que le habían ofrecido a buen precio y que llevaba, en total, 180 mil pesos. Aseguró que él mismo le había prestado la mayor parte del dinero (140 mil pesos), que no fue encontrado en la escena del hallazgo. También faltaban los documentos del exrugbier.
De esta manera, el socio habría trata de engañar a los detectives planteando la hipótesis de un robo. “La oferta por los carneros nunca existió. Era toda una fantasía creada por Achard”, detalló Broitman.
Por último, otro indicio hizo caer las sospechas sobre el también exrubier: la esposa de Longhi cumplió años el día anterior. El socio puso una excusa y no asistió. Algo que le llamó la atención a la viuda y creen que la ausencia pudo deberse a una pelea entre los amigos, que mantenían en secreto.
Suárez pidió la detención, luego de que el principal sospechoso le asegurara a Fabián Longhi, hermano de la víctima, que había llevado al casero a Chaco. Una maniobra de la que no dio aviso a la fiscalía. Se trata Ramón Flores, oriundo de esa provincia, que es buscado por la policía: creen que participó del homicidio o, al menos, ayudó al asesino a trasladar el cuerpo.
En tanto, el entorno sospecha que el móvil del crimen puede ser económico. “El caso tiene más aristas que vamos a ir descubriendo poco a poco”, consideró el abogado.
El detenido por el homicidio de Marcelo Longhi tiene una empresa de seguridad que lleva su apellido, que también fue allanada en busca de pruebas. Queda en Núñez y tiene importantes clientes, entre ellos una conocida cadena de gimnasios, un famoso café y colegios de la zona norte del conurbano.



